La displasia de cadera en perros es una de las enfermedades ortopédicas más frecuentes, especialmente en razas de tamaño mediano y grande. Aunque suele asociarse a perros jóvenes en crecimiento, también puede manifestarse o agravarse con el paso de los años, afectando de forma importante a su movilidad y bienestar.
Detectarla de forma precoz es fundamental para aliviar el dolor, ralentizar su evolución y ofrecer a tu compañero una mejor calidad de vida.
En Darbón Veterinarios te explicamos qué es la displasia de cadera, cuáles son sus síntomas y qué opciones de tratamiento existen.
¿Qué es la displasia de cadera en perros?
La displasia de cadera en perros es una enfermedad del desarrollo que afecta a la articulación que une el fémur con la pelvis.
En una cadera sana, la cabeza del fémur encaja perfectamente en el acetábulo, permitiendo un movimiento estable y sin dolor. Sin embargo, cuando existe displasia, ambas estructuras no encajan correctamente, generando una articulación inestable.
Con el paso del tiempo, este movimiento anómalo provoca desgaste del cartílago, inflamación, dolor y la aparición de artrosis.
Aunque tiene un importante componente hereditario, existen otros factores que pueden favorecer su desarrollo, como el crecimiento demasiado rápido, el sobrepeso o el ejercicio inadecuado durante los primeros meses de vida.
¿Qué perros tienen mayor riesgo?
La displasia de cadera puede afectar a cualquier perro, aunque es más habitual en razas grandes o gigantes, como:
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Labrador Retriever.
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Golden Retriever.
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Pastor Alemán.
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Rottweiler.
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San Bernardo.
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Mastín.
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Terranova.
No obstante, los perros mestizos y de tamaño mediano también pueden padecer esta enfermedad.
Síntomas de la displasia de cadera en perros
Los signos clínicos pueden variar según la edad del animal y el grado de afectación.
Los síntomas más habituales son:
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Dificultad para levantarse después de descansar.
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Cojera de las extremidades posteriores.
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Rigidez al caminar.
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Menor interés por correr o jugar.
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Dificultad para subir escaleras o saltar.
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Balanceo de la cadera al caminar.
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Dolor durante el ejercicio.
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Atrofia de la musculatura de las patas traseras.
En algunos perros jóvenes los síntomas aparecen de forma leve y pasan desapercibidos hasta que la enfermedad evoluciona.
¿Cómo se diagnostica?
El diagnóstico comienza con una exploración ortopédica completa.
Durante la consulta, el veterinario valorará la movilidad de la cadera, el dolor y la estabilidad de la articulación.
Para confirmar el diagnóstico suelen realizarse radiografías, que permiten valorar el grado de afectación y planificar el tratamiento más adecuado.
Un diagnóstico temprano permite actuar antes de que aparezcan lesiones articulares irreversibles.
Tratamiento de la displasia de cadera en perros
El tratamiento dependerá de diferentes factores como la edad, el grado de displasia y el estilo de vida del paciente.
Tratamiento conservador
En los casos leves o moderados suele recomendarse:
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Control del peso corporal.
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Ejercicio moderado y adaptado.
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Antiinflamatorios cuando sean necesarios.
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Condroprotectores.
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Rehabilitación y fisioterapia.
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Suplementación específica para las articulaciones.
Estas medidas ayudan a controlar el dolor y mejorar la movilidad.
Tratamiento quirúrgico
Cuando la enfermedad provoca un dolor importante o limita la calidad de vida del animal, puede ser necesario recurrir a la cirugía.
Existen diferentes técnicas quirúrgicas según la edad del perro y el estado de la articulación, siendo el veterinario quien determinará cuál es la más adecuada en cada caso.
¿Se puede prevenir?
Aunque el componente genético no puede evitarse, sí existen medidas que ayudan a disminuir el riesgo o retrasar la aparición de los síntomas.
Algunas recomendaciones son:
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Mantener un peso adecuado.
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Evitar el sobreesfuerzo durante el crecimiento.
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Proporcionar una alimentación equilibrada.
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Evitar saltos repetitivos en cachorros.
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Acudir a revisiones veterinarias periódicas, especialmente en razas predispuestas.
Cuanto antes se detecte la enfermedad, mayores serán las posibilidades de mantener una buena calidad de vida.
En Darbón Veterinarios cuidamos la movilidad de tu perro
En Darbón Veterinarios sabemos que los problemas articulares pueden afectar de forma importante al bienestar de tu compañero.
Si has notado que tu perro cojea, evita correr, tiene dificultades para levantarse o muestra signos de dolor, nuestro equipo realizará una valoración completa para identificar la causa y establecer el tratamiento más adecuado.
Actuar a tiempo puede marcar la diferencia entre una vida limitada por el dolor y una vida activa y confortable.